Retiros de Yoga con Gaurí

(Con este relato entenderás en qué consiste la práctica de Yoga de una forma sencilla)

En la Sierra del río Segura, en un recóndito pueblo de roca y yacimientos naturales llamado La Morada de Letur, vivía una chica de 23 años llamada Gaurí, pertenecía a una reconocida familia, su estatus social era bastante alto, lo cual influyó para que desempeñara una carrera de Económicas  y, así, poder dirigir la exitosa empresa de exportación de vegetales y hortalizas que fundó su bisabuelo en los años 40. Gaurí no tuvo problema alguno con los estudios, se le daba bien la danza y el dibujo, lo cual tuvo que abandonar para dedicarse plenamente a su futura empresa.

De pequeña había sido una niña risueña y llena de energía. Pero tras los años sentía que se iba apagando, creía que había algo que no había conseguido, en su interior se instaló una sensación de vértigo y oscuridad que no entendía de dónde le venía y por qué no podía sentirse plenamente feliz aunque fuera digna de serlo, simplemente, por tener un coche de de lujo aparcado en la puerta.

Día tras día ella observaba todas sus pertenencias y el vacío en su interior se hacía cada vez más insoportable, no lo podía entender, ya no sentía ninguna ilusión por su trabajo y mucho menos lo apreciaba en su futuro, pero…¡Si lo tenía absolutamente todo!.

Los días se hacían eternos y su agonía buscaba una escapatoria. Un día decidió pasear por un inmenso prado junto con sus dos perros, Bob y Marley. Mientras les lanzaba piedras para que jugaran observó a lo lejos un hombre de barba blanca, desaliñado y vestido de blanco, el cual se mantenía estático frente al lago en una postura de lo más incómoda a su parecer. No entendió por qué ese hombre se hallaba al borde del lago, tan solitario y con una postura tan comprometida, parecía un espantapájaros porque no se inmutaba siquiera cuando sus dos perros se dirigieron ladrando hacia él… Por un momento creyó que se trataba de un loco que había escapado de algún manicomio cercano a la villa, pero decidió correr el riesgo de acercarse a aquel hombre para comprobar de qué se trataba aquella escena tan inesperada.

Cuando llegó a menos de dos metros del anciano le preguntó si se encontraba bien, pero aquel extraño hombre no se inmutó ante su llegada, solo se escuchaba una fuerte respiración… Gaurí comenzó a temblar de miedo y frío y corrió de vuelta a casa durante unos tres kilómetros. Aquella noche y durante las siete noches siguientes, aquel hombre de barba blanca aparecía en todos sus sueños; pero en sus sueños él no era el loco que se había encontrado frente al lago, sino que, aquel hombre significaba una especie de Dios, que se hacía llamar Gurú y la guiaba hacía una luz, una luz eterna y la llevaba consigo hacía ese sol de paz. Todas las noches se repetía ese mismo sueño. Gaurí no entendía por qué pero cuando despertaba tras el sueño, la angustia que llevaba sintiendo por muchos años desaparecía, despertaba con la mente tranquila y el estómago calmado, era como haberse quitado un gran peso de encima, se sentía realmente en armonía consigo misma. Pero ella no entendía por qué soñaba con ese Gurú todas las noches y, mucho menos, podía entender por qué desaparecía esa sensación de angustia que llevaba arrastrando desde su adolescencia.

A la octava noche tuvo el mismo sueño con la diferencia de que amaneció frente a ese mismo lago. Al abrir los ojos se quedó extrañada pero en su interior algo le decía que no debía por qué preocuparse. Anduvo unos pasos adelante hasta verse reflejada en el agua, cuando de repente la imagen se distorsionó y el Gurú ocupó su reflejo para transmitirle unas palabras:

“La Vida es un Camino por el cuál has de deambular tanto dentro como fuera de ti. La parte externa ya la conoces, es hora de mirar hacía dentro y descubrir tu magia interior. Yo te puedo guiar a encontrarla pero todo dependerá de tu voluntad.”

Sin más, Gaurí asintió, pues la sensación que le transmitió aquel anciano no era más que paz y amor, quizás justo lo que ella necesitaba para llenar aquel vacío que le hacía entristecer y no la dejaba sentirse plenamente feliz.

Entonces, Gaurí le preguntó al sabio de forma desesperada:

¿Pero cómo he de emprender ese camino? ¿Cómo podría curar esta sensación de vacío que reside en mi interior? Han pasado años y no consigo levantar cabeza, no puedo pedir más, puede que sea egoísta o…inconformista, quizás… Pero siento que me estoy pudriendo por dentro. De verdad que pongo en tus manos toda mi voluntad.

El Gurú le contesto con templanza:

Yo te guiaré, pero primero has de entender cómo y por qué el Yoga es un descubrimiento. La primera regla es que debes ser constante y mantener la calma, trata de un proceso, no es una llave con la que puedas abrir una puerta, es una llave que abre muchas puertas y que tú misma tienes que descubrir, tranquila, no hay prisa, respira, ese es el principio de todo, respira lento y profundo…

Gaurí:

Estoy deseosa por empezar este proceso… o,¡ de practicar yoga! ¿Cuándo podría empezar? O, mejor dicho, ¿cómo debo de hacerlo?

El Gurú le explico entonces:

Para comenzar es necesario aprehender algo de teoría sobre el Yoga. Yoga es una palabra que proviene del sánscrito y quiere decir unión de cuerpo, mente y espíritu. Existen unas técnicas milenarias de movimiento corporal que se llaman Asanas y combinándolas con una serie de respiraciones diafragmáticas a las que se les llama Pranayamas serás capaz de despertar tu energía divina de Kundalini, esta es una energía igual que la energía cósmica que se encuentra dormida en tu interior y que sólo tú tienes la clave para despertarla. Con esto quiero decir que, si la energía interna de nuestra mente y la energía exterior son una, no sufriremos daño alguno. Hoy en día, vivimos en un mundo superficial en el que todo el mundo intenta acaparar, presumir de lo material y pocos somos los que miramos en nuestro interior. Lo mejor de todo esto es que si miras adentro, lo encontrarás absolutamente todo.

Gaurí (queda con la boca abierta y le pregunta):

Te refieres a que realizando algunos ejercicios junto con unas respiraciones profundas…,¿cómo los que hacías cuando te encontré al lado del lago? ¿Esa posición tan incómoda? No entendí cómo podías mantenerte en equilibrio, nunca antes había visto a alguien haciendo eso y, sinceramente, parecía que estabas embrujado o algo por el estilo porque ni siquiera te inmutaste ante mi llegada… ¡Pero te prometo que lo intentaré!

A lo que el Gurú le contestó:

Recuerda que el Yoga es preventivo y curativo, con esto me refiero no tan solo al cuerpo, sino también a la mente y el alma, es por ello por lo que debemos alimentar esa parte. Ser honrado no requiere una inteligencia extraordinaria, pero para ser falso y tramposo, ¡cuán inteligentemente hemos de usar nuestro cerebro! Con nuestro comportamiento hemos hecho de la vida algo complejo. Sin embargo, la verdad es sencilla, de ahí que la vida pueda llegar a ser sencilla.

Gaurí decidió tomárselo al pie de la letra y siguió todos los consejos que el sabio Gurú le dio. La joven empezó a practicar Yoga diariamente junto a su Gurú que todos los días le esperaba para compartir su sabiduría.

En sus comienzos, Gaurí se sentía muy desorientada, a la vez que incómoda, pues nunca nadie dijo que el camino fuese fácil. Acostumbrada a llevar una alimentación, en su mayoría, de carnes y otros derivados, tuvo que eliminar de sus hábitos la ingesta de cualquier producto que tuviera relación con el dolor o sufrimiento animal pues #ahimsa es uno de los principios básicos que se traduce como “No violencia” y también es una importante doctrina del hinduismo, el budismo y el jainismo. A pesar de no estar del todo conforme, Gaurí comenzó su proceso sin rechistar y además descubrió platos nuevos y deliciosos que nunca antes había imaginado.

Tras un mes de práctica diaria de Yoga, Gaurí se sentía mejor, se encontraba más liviana y ágil, respiraba mejor; su mente se liberó de pensamientos negativos; sentía que fluía, que  ya no tenía esos incómodos dolores de espalda o rodillas de pasar todo el día sentada en el despacho y que la vida le brindaba una sonrisa.

Como el resto de mañanas, Gaurí, nada más despertar, realizaba algunas de las limpiezas cotidianas (Kriyas) como el Neti que consiste en limpiar los orificios nasales para prevenir resfriados, alergias y para poder realizar los pranayamas sin ningún problema. Ese mismo día, el Gurú le pidió que trajera un objeto, cualquier objeto era válido para impregnarlo de energía positiva, ella agarró una piedra en forma de corazón que le había llamado la atención. Con un vaso de agua en el estómago, agarró a sus dos perros y anduvo 2 kilómetros hacia el prado donde siempre se encontraba con el Gurú.

Conforme se acercaba, la joven descubrió que el Gurú ya no estaba, pero había una piedra tallada que decía: “Conociendo esto, habrás llegado al lugar donde convergen todos los caminos y alcanzado tu paz mental perdurable”- Bhagavad Gita. Gaurí se sentó sobre el césped y sus perros se quedaron mirándola de forma impaciente. La joven se sintió abandonada y desilusionada por un momento… Pero en pocos minutos entendió lo que le quiso decir aquel anciano; debía seguir practicando Yoga, era el camino para ser feliz, además sentía el deseo de compartirlo con los demás al igual que lo hizo el sabio Gurú. Se sintió con más fuerzas que nunca y comenzó su práctica diaria. Ella misma se sorprendió de todo lo que sabía tras un mes de conexión con su Gurú, pero quiso indagar mucho más y enseñarlo a resto del mundo

Lo que empezó siendo una práctica de Yoga se convirtió en un estilo de vida, en una forma de amarse; en una forma de respetar a la naturaleza; en una forma de sentir, de estar más ágil, fuerte y flexible; en una forma de fluidez, en una forma de disfrutar y, sobretodo, de ser quien realmente eres.

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